Las palabras son una herramienta útil que pocos conocen y pocos valoran. Muchos caminan por encima de ellas, las transforman, les dan otros significados. Otros, que generalmente entienden lo que significan, las usan como un arma y son conscientes de que no todo el mundo tiene la habilidad para utilizarlas.
Las palabras tienen un poder único; son capaces de transformar cualquier situación y de volverla plena, o simplemente de convertirla en un espacio de guerra. La gente consciente sabe que las palabras hacen daño, generan felicidad, crean grandes momentos y desarman a cualquiera que no esté preparado para responder. Saben que tienen un efecto y que dirigen un momento hacia el éxito, o hacia el completo caos. Los inconscientes, los que hablan por hablar, los que dicen incoherencias, los que usan las palabras sin entender su poder, pasarán por el mundo sin saber cuánto daño o felicidad causaron. Morirán en la suposición de que todo siempre estuvo bien.
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